Antes del precio, una advertencia honesta: a la mayoría de los negocios pequeños no les conviene una app. Una app la tiene que descargar el cliente, actualizar y no borrar. Si lo que usted necesita es que lo encuentren y le compren, una buena página web le rinde mucho más y cuesta una fracción.
Una app tiene sentido cuando hay uso repetido: pedidos frecuentes, fidelización, personal en calle, control interno, notificaciones push que la gente sí quiere recibir.
Cuándo sí vale la pena una app
- Domicilios propios con clientes que piden varias veces al mes.
- Programas de puntos o fidelización.
- Equipos en terreno: rutas, entregas, inventarios, visitas.
- Servicios con agenda recurrente: citas, turnos, reservas.
- Operación interna que hoy vive en cuadernos o WhatsApp.
La alternativa intermedia: la aplicación web instalable
Es una página web que el cliente puede "instalar" en la pantalla de inicio del celular, funciona sin conexión y no obliga a pasar por las tiendas de aplicaciones. Cuesta bastante menos que una app nativa, se actualiza sola y sirve para el 80% de los casos. Casi siempre proponemos empezar por aquí.
Qué incluye el desarrollo
- Diseño de la experiencia y de cada pantalla.
- Desarrollo para Android e iOS.
- Servidor, base de datos y panel de administración web.
- Publicación en Google Play y App Store.
- Soporte y actualizaciones posteriores.
Cuánto cuesta
Aquí no publicamos precio de lista porque sería mentir: una app depende por completo del alcance. Lo que sí garantizamos es un estimado gratis en menos de 24 horas y una propuesta con alcance, cronograma e hitos antes de cobrar el primer peso. Como referencia, un proyecto de app suele partir de varias veces el valor de un sitio web completo.
Si su presupuesto es ajustado, se lo decimos de frente y le proponemos la ruta web primero. Preferimos un cliente que vuelva a uno que se arrepienta.
Cuéntenos qué debería hacer la app y le decimos si le conviene, o si le sirve más una web.
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